Efecto pigmalión aplicado a la empresa

El efecto Pigmalión describe cómo una persona modifica su comportamiento en función de las expectativas previas que se tienen sobre ella. Apoya que la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en su forma de actuar.

Actualmente, el estudio de este efecto se centra en el ámbito educativo pero, ¿cómo podemos aplicar este efecto en nuestra empresa?

Sin ser conscientes de ello, las expectativas que nosotros tengamos sobre alguien, además de modificar su comportamiento, modifica nuestro comportamiento con respecto a esa persona. Condicionamos nuestras propias acciones para lograr que esas expectativas prefijadas se conviertan en algo real. Y esto puede verse reflejado de diferentes modos dentro de tu empresa:

Ante un equipo de trabajo o un empleado concreto:

Somos individuos que, de forma más o menos consciente, construimos una percepción ante cada persona basada en primeras impresiones. Esta percepción puede verse modificada con el tiempo, o puede tomar tal poder que hará que sea real, y es donde entra en juego en efecto Pigmalión.

Encontramos una persona que se incorpora a un nuevo puesto de trabajo en una empresa. Las expectativas de su superior se basan en que aportará poco valor y realizará las tareas mínimas que se le exigen, sin excederse de éstas. Sólo se le pedirán que realice estas tareas básicas que, a juicio de su superior, son las que se encuentra capacitada para realizar. Si no se plantea ningún reto ni se espera más de ella, se estará imposibilitando el hecho de que aporte más valor. De forma indirecta e inconsciente estaremos condicionando el que esa persona pueda aportar algo más a la empresa.

Si por otra parte, esa misma persona se incorpora a otra empresa donde se tienen unas altas expectativas, y de forma continua se le plantean retos y trabajos para los que necesita de gran dedicación, se estará influyendo en su desarrollo profesional. Sin ser conscientes de ello, se está favoreciendo que la persona cumpla esas expectativas prefijadas al inicio.

Ante un cambio de estrategia:

El efecto Pigmalión también puede aplicarse ante cambios de estrategia dentro de la empresa. Ante un cambio relacionado, por ejemplo, con la propuesta de valor que ofrece tu empresa al mercado, podremos jugar con el efecto Pigmalión a nuestro favor de la siguiente forma:

Una vez planteada la propuesta de valor, la comunicaremos a nuestros clientes para que conozcan ese nuevo posicionamiento que deseamos alcanzar.

De esta forma, nuestros clientes situarán sus expectativas en esta nueva propuesta de valor planteada, y esperarán que nuestra empresa ofrezca los valores comunicados. Convertimos a nuestros clientes en clientes exigentes que esperan recibir aquello que hemos comunicado.

Estas altas expectativas de clientes exigentes hará necesario un mayor compromiso de todos los empleados, siendo motivados a alcanzar y superar las expectativas de los clientes. Nuestras capacidades internas se verán desarrolladas por cumplir las expectativas de nuestros clientes.

De esta forma, sólo por ofrecer lo que los clientes esperan recibir, estaremos consiguiendo empleados más involucrados con el trabajo que realizan.

Divina Pastora Seguros introduce la explicación del efecto Pigmalión en un spot que lanzó el pasado mes de septiembre, y que de cierta forma predispone al cliente a esperar una protección superior por parte de ellos.

Y tú, ¿qué opinas del efecto Pigmalión?